martes, 21 de febrero de 2017

Una mañana en la ópera


Este primer sábado de febrero tuve la suerte, el privilegio, el placer y la satisfacción de poder asistir a la ópera, aunque no fue una noche en la ópera como sería lo normal, en mi caso fue una mañana.



El lugar fue el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia.
Claro que no pude disfrutar de escuchar a un magnífico tenor como Plácido Domingo, ni a la magnífica obra de Verdi como es La Traviata, para esto necesitaba desembolsar un pastón, y no estoy para eso; además tres horas de ópera no sé si aguantaría, lo dudo, pero lo que sí pude disfrutar es de cómo se hace una ópera desde dentro, en la zona de ensayos, pisar y ver el escenario, desde el foso, que impresiona, su decorado que ya estaba preparado para el primer acto de La Traviata, sentarme en las butacas que quisiera, donde se podía ver en cada respaldo una pequeña pantalla para elegir el idioma y seguir el libreto, por cierto, lo curioso de este escenario de la sala principal es su forma de U que diseñó Calatrava, más cerrado que el resto de escenarios o teatros de ópera,


el sistema de iluminación, de seguridad, las distintas plataformas para cambiar de escenario, las trampillas, ver varios camerinos de los intérpretes entre ellos el de Plácido Domingo, como es normal el mayor de todos, enorme y con las mejores vistas al lago del Palau de les Arts Reina Sofía y parte de la Ciudad de las Ciencias con un gran piano, todo un lujo. Hay que añadir que cada camerino que pude ver tenía su propio piano, ya que tienen 400 pianos en el recinto para abastecer a todos, nada más y nada menos. En el sótano de sótanos, bajo el lago, curiosamente se encuentran los talleres de maquetación, utilería y sastrería, enormes y fascinantes espacios.

De lo que no cabe ninguna duda es que de lo más que disfruté fue con el vestuario que realizó el gran modista, y no “modisto” como se empeñan y no paro de ver en todas las publicaciones de prensa, gran error ortográfico además de una clara manifestación de machismo al utilizar este término;  ver: Modista o Modisto 

Lo dicho, el gran modista Valentino fue el creador del vestuario de La Traviata.
Poder ver tan de cerca ese vestuario, sus figurines, y poder tocarlo fue extraordinario, un lujazo. Esto no hubiera podido ser en el caso de asistir a la Ópera como una espectadora más entre el público, aunque tengo que reconocer que estar en ambas dos ya habría sido la perfección.

Valentino atelier Roma “La Traviata” para Violetta. The New York Times


Eso sí, si ya conocía algo por su similitud con el teatro, ya que como figurinista tuve la suerte  de poder diseñar y realizar el vestuario para una extraordinaria y premiada obra de teatro, y añadiendo esta experiencia me pude enterar de mucho más.


Al fin y al cabo, una ópera nació como una obra teatral convertida en obra musical. Comparativamente con el teatro se podría decir que es moderna, y de nacimiento también mediterráneo, ya que la ópera nació en Florencia a finales del siglo XVI, aunque su estreno triunfal fue en Venecia en el siglo XVII, no podría ser de otra manera, siendo la gran ciudad del barroco italiano, coincidiendo con sus carnavales dieciochescos, su Casanova…


Y sigo con mi mañana en la ópera en el interior de Les Arts, comenzando en la Sala de Ensayos de Escena, con el diseño escénico, las áreas artísticas y técnicas, el proceso de ensayos, el atrezzo…

Allí mismo, en la Sala de Ensayos pude contemplar el vestuario de Valentino, unas piezas de la obra “La Traviata” que habían seleccionado, el resto me lo fui encontrando por el camino y en enorme taller de sastrería. 
Hay que decir que la mayor parte del diseño del vestuario ha sido realizado por su equipo, por dos grandes como Maria Grazia y Pier Paolo Piccioli;
Valentino, Maria Grazia y Pierpaolo Piccioli. Vogue. Vía Notorius Mag

Valentino diseñó solo tres de las prendas protagonistas para el personaje Violetta, como es el vestido rojo en tafetán de seda, rojo Valentino, cómo no,


 el vestido negro de tul con una gran cola de tul turquesa con miles de pequeños volantes,


y la obra maestra para mí fue la capa del camisón de tul bordado con una enorme pieza de encaje rematando la orilla, una pena no poder fotografiarlo, no poder fotografiar las piezas fue lo peor.



Una preciosidad, de la que también pude deleitarme, fue una chaquetilla de torero bordada con azabaches y lentejuelas, no es la de la imagen que pude ver en el diario de Las Provincias y que expongo aquí, similar, pero mucho más bonita la que pude apreciar y tocar. Al menos, aunque no me dejaron fotografiar, me dejaron tocar. Esa imagen y ese tacto ya lo tengo grabado para siempre.

Chaquetilla de torero. Imagen publicada en Las Provincias.


Tenía curiosidad en saber cómo resolvían el acoplar cada prenda al cuerpo y talla de la o el intérprete cuando la obra es representada por otros siendo el mismo vestuario, pero no me lo aclararon muy bien, está claro que las sastras hacen virguerías para entallar o añadir, que el vestuario se ha diseñado para que pueda aumentar o disminuir alguna talla, pero hay veces que no es suficiente y podría darse el caso de realizar una prenda nueva, lo cual es excesivamente costoso. Seguí con la duda.

Las obras son clásicas para una obra clásica que podría haber modernizado e innovado, pero él lo quiso así, y merecieron la pena que fuera así, doy fe.

Quien tuvo la amabilidad de mostrarnos esos pequeños tesoros y secretos dio su opinión y crítica sobre la dirección de escena de Coppola, diciendo que no parecía suya, que no reflejaba el estilo de su película Maria Antonieta, ni esos tonos pastel ni esas pelucas… Normal, Maria Antonieta pertenece al siglo XVIII y La Traviata al siglo XIX, la diferencia de estilos, vestuario, decorados y colorido es obvia. Sofía Coppola se tenía que acoplar a la época y también al vestuario clásico que quiso representar Valentino. Solo faltaría que llevaran los pelucones y los panniers o tontillos de la Francia de Luis XVI.

Imagen vista en Valencia Plaza y El Periódico


Aprendí y repasé los componentes fundamentales para que se pueda realizar una ópera, en este caso se le da una importancia extraordinaria a la dirección musical y a los solistas, además del coro y de la orquesta como es normal.



El principal, como en teatro, es el director de escena al que le sigue el director artístico que normalmente es el mismo, aunque no tiene porqué serlo.

Hay muchos más, básicos todos, pero para no extenderme tanto, termino con
El figurinista, otra pieza fundamental en la ópera como en el teatro, es el término para referirse al creador del vestuario, mal llamado diseñador o diseñadora, en el teatro no existe el término de diseñador, aunque el figurinista diseñe el vestuario mediante sus bocetos, además de diseñarlo, dirige al equipo de sastrería, otra pieza fundamental, ya que además de confeccionar el vestuario, tienen que realizar los arreglos y ajustes para acoplarlos a los intérpretes, actrices o actores.

Figurín de Maria Grazia Chiuri para Valentino

Figurín de Valentino Garavani 


Gran trabajo.

Fue el sueño de Valentino y también el mío por poder ver in situ sus obras de arte para la ópera.

“Siempre soñé con llevarla a escena de una manera nueva”, “pero no quería hacer una versión moderna y absurda, como muchas de las representaciones artísticas que se hacen en la actualidad, quería una Traviata clásica y magnífica” (Valentino Garavani)



Imágenes
RTVE
Las Provincias
Vogue
El periódico
Valencia Plaza
Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia
The New York Times

martes, 25 de octubre de 2016

Especial retrospectiva de no solo un gran Modista sino un gran Arquitecto de la Moda: Jesús del Pozo





Espero que hayáis podido disfrutar de la maravillosa exposición, porque además de ser avisada, anunciada y notificada por varios medios de comunicación, seguro que también otros blogs se han encargado de divulgarla.
La verdad es que mi intención desde que la vi el 22 de septiembre era publicar este post si no hubiera tenido problemas con mi móvil, que menos mal que resolví, y una buena montaña de trabajo.
Se le dio tributo a nuestro gran artista y modista con una selección de 50 obras maestras, las más representativas de su obra.

Que ya es parte de la historia de la moda española y me atrevería a decir del arte, demostró con sus obras que fue pintor, escultor y arquitecto además de diseñador y modista.



La exposición en la sala Canal Isabel II recorre 35 años de carrera del diseñador madrileño con sus piezas más representativas con una cuidada selección de obras desde sus inicios en los 70, él comenzó su desfile coincidiendo con la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, por lo que tuvo que posponerlo hasta enero de 1976.

Volumen, materia y colores son los tres pilares del homenaje a Jesús del Pozo (1946-2011)


Él mismo hacía una selección de sus propios vestidos, como por ejemplo este vestido con cuerpo de incrustaciones de piedras de cristal y metal que encontró en una ferretería y una falda de organza que bautizó como “el vestido de la movida madrileña” (1980/1981)

50 obras extraordinarias, 46 prestadas por la Fundación Jesús del Pozo y 4 por clientes privados, como Ana Belén con su vestido Flor de terciopelo granate, que lució durante la gira “Rosa de amor y fuego” (1989)

y el Verdugado, compuesto por dos piezas de seda gris que llevó en el programa de TVE “A los hombres que amé” (2011).

Con carácter escénico, la muestra pretende "llevar a Jesús del Pozo a los altares", palabras de la comisaria, historiadora del arte especializada en cultura de moda.
Gabardina escalonada en algodón satinado (1992/93)

Ana Belén con la gabardina escalonada.

 Concisión humildad y abstracción, las tres características que mejor definían a Jesús, según la comisaria de la exposición, Esperanza García Claver, la directora de comunicación de la firma durante cinco años.

Extraordinaria creatividad demostrada también con sus vestidos vaso, inspirados en aquellos vasos plegables que tanto hemos usado durante los años 60 y 70, y que ahora vuelven.., ¡cómo no van a volver!



Recordemos:
En 1981, recibió la Aguja de Oro.
En 1989 había recibido el Premio Nacional Cristóbal Balenciaga, modisto de quien fue heredero legítimo y a quien tanto admiraba.
En 1998, fue el primer diseñador de moda al que el Ministerio de Cultura otorgó la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.
Jesús del Pozo llegó a ser uno de los máximos impulsores de la creación de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME), la cual presidió hasta diciembre de 2000.


En la exposición nos encontrábamos con textos definiéndole como éste:
“El proceso creativo de Jesús se manifiesta aquí a través de volumen, textura y color.
Mediante el uso de materiales ajenos al diseño textil y con técnicas desarrolladas por él mismo, consiguió crear un lenguaje propio a través de una nueva dimensión matérica y cromática, junto a una volumetría orgánica.
Le gustaba  experimentar, crear su propia gama de color a través de los tejidos teñidos, de transparencias o veladuras y de las superposiciones de texturas.
Chaqueta Seda en bruto, 1999, capullos de gusanos de seda y fibra natural.






"La muestra, organizada en 6 espacios, forma un todo al objeto de explicar las creaciones de Jesús del Pozo, que surgen de su necesidad de materializar una idea con los mismos planteamientos de un artista en la búsqueda de soluciones plásticas, dando lugar a una amplia diversidad de propuestas. Desde las piezas más escenográficas o las que destacan por la experimentación cromática y textil, pasando por creaciones orgánicas que  recuerdan vegetales o elementos marinos, hasta los guiños a la historia de la moda española, reflejados en la interpretación contemporánea del verdugado o el guardainfante, y en sus homenajes a diseñadores como Balenciaga o Mariano Fortuny,..."






Recordando el post: Zurbarán el primer diseñador español

Es curioso que Jesús del Pozo le dedicara una obra a Zurbarán que yo desconocía, bautizándola como vestido Zurbarán.(1995/96).




Cómo me gustaría que esta extraordinaria exposición sea itinerante y pueda llegar a Valencia, eso sí, preferiría que fuera con algo más de iluminación, se comprende por la conservación de los tejidos y el color que se disminuya la potencia con un sistema de luz tradicional, pero hoy por hoy contamos con la novedad de los leds que han mejorado su calidad y no afecta para nada ni el calor ni la potencia a los materiales, creo que debería tomarse en cuenta y podríamos apreciarlo. 




Esto no ocurría con la exposición de Gaultier que publiqué en diciembre de 2012:
Un referente: Jean Paul Gaultier   

Destaco y comparto también en este post lo que publiqué en el post sobre Gaultier:

Hay que recordar que durante los inicios de los años 80 era difícil entrar, por lo menos en España, que llegaran a considerar y valorar la moda como algo creativo, que pudiéramos aportar una nueva manera de vestir.

Algunos intentamos romper con esa idea de la moda como algo que carecía de importancia, donde las manifestaciones de creatividad se veían como algo frívolo, un mundo poco valorado y desconocido.

Cuando además de no valorarse, se desconocía las diferencias de modistas, costureras, diseñadores de moda y figurinistas.

Hasta mediados de los 80 costó hacer crecer el interés sobre el mundo de la moda; los libros sobre moda, tanto histórico como sociológico, no se llegaron a ver en España hasta mediados de los años 80.


Los que estudiamos diseño de moda durante los últimos años de los 70, concretamente Figurines (como se le llamaba esta carrera), lo pasamos francamente mal para encontrar información, teníamos que recurrir a los libros editados fuera de España, ni siquiera teníamos la asignatura de Historia de la Moda, teníamos Historia del Arte, y de ahí quien tuviera interés tenía que ventilárselas, relacionar el arte con la moda e investigar por su cuenta con los mínimos medios, sin facilidades, sin información, ni becas, ni “na de na”.

Quizá el hecho de que costara tanto, y entrar en la lucha por conseguir realizar nuestros proyectos, fue paradójicamente lo que más nos motivó a unos pocos que nos dio la locura de meternos en este mundo.


Cinco años ya sin Jesús del Pozo, pero ha llegado a ser eterno gracias a su legado, sigue existiendo su esencia en sus obras.
Jesús del Pozo fue uno de nuestros primeros referentes en los 80, significó para mí la inspiración y motivación para que me adentrara en este mundo, emprendiera y apasionara el diseño, y curiosamente sigue siéndolo.

“Desde que nací recuerdo haber hecho cosas con las manos, haber dibujado y pintado; recuerdo haberme educado en el arte, intentando entender lo que no entendía (…) esto me ha dado un poso que se refleja en mis piezas textiles”. Jesús del Pozo.





Especial retrospectiva de no solo un gran Modista sino un gran Arquitecto de la Moda: Jesús del Pozo





Espero que hayáis podido disfrutar de la maravillosa exposición, porque además de ser avisada, anunciada y notificada por varios medios de comunicación, seguro que también otros blogs se han encargado de divulgarla.
La verdad es que mi intención desde que la vi el 22 de septiembre era publicar este post si no hubiera tenido problemas con mi móvil, que menos mal que resolví, y una buena montaña de trabajo.
Se le dio tributo a nuestro gran artista y modista con una selección de 50 obras maestras, las más representativas de su obra.

Que ya es parte de la historia de la moda española y me atrevería a decir del arte, demostró con sus obras que fue pintor, escultor y arquitecto además de diseñador y modista.



La exposición en la sala Canal Isabel II recorre 35 años de carrera del diseñador madrileño con sus piezas más representativas con una cuidada selección de obras desde sus inicios en los 70, él comenzó su desfile coincidiendo con la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, por lo que tuvo que posponerlo hasta enero de 1976.

Volumen, materia y colores son los tres pilares del homenaje a Jesús del Pozo (1946-2011)


Él mismo hacía una selección de sus propios vestidos, como por ejemplo este vestido con cuerpo de incrustaciones de piedras de cristal y metal que encontró en una ferretería y una falda de organza que bautizó como “el vestido de la movida madrileña” (1980/1981)

50 obras extraordinarias, 46 prestadas por la Fundación Jesús del Pozo y 4 por clientes privados, como Ana Belén con su vestido Flor de terciopelo granate, que lució durante la gira “Rosa de amor y fuego” (1989)

y el Verdugado, compuesto por dos piezas de seda gris que llevó en el programa de TVE “A los hombres que amé” (2011).

Con carácter escénico, la muestra pretende "llevar a Jesús del Pozo a los altares", palabras de la comisaria, historiadora del arte especializada en cultura de moda.
Gabardina escalonada en algodón satinado (1992/93)

Ana Belén con la gabardina escalonada.

 Concisión humildad y abstracción, las tres características que mejor definían a Jesús, según la comisaria de la exposición, Esperanza García Claver, la directora de comunicación de la firma durante cinco años.

Extraordinaria creatividad demostrada también con sus vestidos vaso, inspirados en esos vasos plegables que tanto hemos usado durante los 60 y 70, y ahora vuelven, ¡cómo no van a volver!.



Recordemos:
En 1981, recibió la Aguja de Oro.
En 1989 había recibido el Premio Nacional Cristóbal Balenciaga, modisto de quien fue heredero legítimo y a quien tanto admiraba.
En 1998, fue el primer diseñador de moda al que el Ministerio de Cultura otorgó la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.
A finales de los noventa, Jesús del Pozo llegó a ser uno de los máximos impulsores de la creación de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME), la cual presidió hasta diciembre de 2000.



En la exposición nos encontrábamos con textos definiéndole como éste:
“El proceso creativo de Jesús se manifiesta aquí a través de volumen, textura y color.
Mediante el uso de materiales ajenos al diseño textil y con técnicas desarrolladas por él mismo, consiguió crear un lenguaje propio a través de una nueva dimensión matérica y cromática, junto a una volumetría orgánica.
Le gustaba  experimentar, crear su propia gama de color a través de los tejidos teñidos, de transparencias o veladuras y de las superposiciones de texturas.
Chaqueta Seda en bruto, 1999, capullos de gusanos de seda y fibra natural.






"La muestra, organizada en 6 espacios, forma un todo al objeto de explicar las creaciones de Jesús del Pozo, que surgen de su necesidad de materializar una idea con los mismos planteamientos de un artista en la búsqueda de soluciones plásticas, dando lugar a una amplia diversidad de propuestas. Desde las piezas más escenográficas o las que destacan por la experimentación cromática y textil, pasando por creaciones orgánicas que  recuerdan vegetales o elementos marinos, hasta los guiños a la historia de la moda española, reflejados en la interpretación contemporánea del verdugado o el guardainfante, y en sus homenajes a diseñadores como Balenciaga o Mariano Fortuny,..."






Recordando el post: Zurbarán el primer diseñador español

Es curioso que Jesús del Pozo le dedicara una obra a Zurbarán que yo desconocía, bautizándola como vestido Zurbarán.(1995/96).




Cómo me gustaría que esta extraordinaria exposición sea itinerante y pueda llegar a Valencia, eso sí, preferiría que fuera con algo más de iluminación, se comprende por la conservación de los tejidos y el color que se disminuya la potencia con un sistema de luz tradicional, pero hoy por hoy contamos con la novedad de los leds que han mejorado su calidad y no afecta para nada ni el calor ni la potencia a los materiales, creo que debería tomarse en cuenta y podríamos apreciarlo. 




Esto no ocurría con la exposición de Gaultier que publiqué en diciembre de 2012:
Un referente: Jean Paul Gaultier   

Destaco y comparto también en este post lo que publiqué en el post sobre Gaultier:

Hay que recordar que durante los inicios de los años 80 era difícil entrar, por lo menos en España, que llegaran a considerar y valorar la moda como algo creativo, que pudiéramos aportar una nueva manera de vestir.

Algunos intentamos romper con esa idea de la moda como algo que carecía de importancia, donde las manifestaciones de creatividad se veían como algo frívolo, un mundo poco valorado y desconocido.

Cuando además de no valorarse, se desconocía las diferencias de modistas, costureras, diseñadores de moda y figurinistas.

Hasta mediados de los 80 costó hacer crecer el interés sobre el mundo de la moda; los libros sobre moda, tanto histórico como sociológico, no se llegaron a ver en España hasta mediados de los años 80.


Los que estudiamos diseño de moda durante los últimos años de los 70, concretamente Figurines (como se le llamaba esta carrera), lo pasamos francamente mal para encontrar información, teníamos que recurrir a los libros editados fuera de España, ni siquiera teníamos la asignatura de Historia de la Moda, teníamos Historia del Arte, y de ahí quien tuviera interés tenía que ventilárselas, relacionar el arte con la moda e investigar por su cuenta con los mínimos medios, sin facilidades, sin información, ni becas, ni “na de na”.

Quizá el hecho de que costara tanto, y entrar en la lucha por conseguir realizar nuestros proyectos, fue paradójicamente lo que más nos motivó a unos pocos que nos dio la locura de meternos en este mundo.


Cinco años ya sin Jesús del Pozo, pero ha llegado a ser eterno gracias a su legado, sigue existiendo su esencia en sus obras.
Jesús del Pozo fue uno de nuestros primeros referentes en los 80, significó para mí la inspiración y motivación para que me adentrara en este mundo, emprendiera y apasionara el diseño, y curiosamente sigue siéndolo.

“Desde que nací recuerdo haber hecho cosas con las manos, haber dibujado y pintado; recuerdo haberme educado en el arte, intentando entender lo que no entendía (…) esto me ha dado un poso que se refleja en mis piezas textiles”. Jesús del Pozo.